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miércoles, 2 de febrero de 2011

El tiempo

Desde el inicio del tiempo existe una entidad que controla, dirige, regula y “caotiza” nuestras vidas…no amigos, esta vez no son las mujeres, es un poder que va más allá, que envuelve el todo y pertenece a la nada, los humanos, seres mortales y muy necios lo hemos llamado: tiempo.

Es que el tiempo se ha convertido en uno de nuestros mayores dolores de cabeza, pero ¿cuándo exactamente empieza eso?...a los 8 años, y es que a los 8 años, en el día de tu cumpleaños, cuando ansias con todas tus fuerzas que te regalen una tortuga ninja con todas sus armas y que además venga con el carro, aparece tu madre con un regalo chiquito, una cajita, una cosita que la miras y dices: “aquí no creo que quepa una tortuga ninja…si acaso el caparazón, pero sin piernas ni brazos”, mientras mamá te mira con cara radiante y sonriente y mientras te abraza y te dice feliz cumpleaños te incita a que abras ese regalo, empiezas a sentir el peso, abrirlo despacito, solo piensas: “señor por favor que no sea una tortuga ninja descuartizada”. Pero te topas con algo inimaginable, impensable, increíble…inútil: un reloj con alarma.

Ya dado al dolor te empiezas a preguntar: ¿y yo para qué carajo quiero un reloj con alarma?, después te das cuenta que tiene cronometro y es ahí cuando el mundo cambia…porque a partir de ese momento todo lo que pasa lo cronometras, que no te gusta bajar la basura…no importa, viene tu madre y te dice: “bájala que te llevo el tiempo”, y es como que algo se activa en tu cabeza agarras la funda y empiezas a correr por las escaleras, saltas de dos en dos los escalones, esquivas al gato de la vecina, esquivas al vecino, evades al mozo de la hija de los vecinos, abres la puerta, sigues corriendo, llegas a la esquina lanzas la funda y regresas, subes las escaleras a grandes saltos, vuelves a esquivar a los antes mencionados pero esta vez ya vas cansado y pisas al gato, no te detienes, llegas a casa, entras…y mamá no está, y no sabes donde se ha ido, revisas los cuartos y la encuentras delante del televisor: “eh! Mamá que ya volvi, cuanto tiempo hice”…tu madre mira de soslayo su reloj analógico sin cronometro y te dice 36…pero como eso puede ser posible, 36 que?... y crece en ti un resentimiento temporal (por el asunto del tiempo, claro) y empiezas a tomarle el tiempo a tu madre mientras se alista y al salir le dices: “57 minutos 25 segundos y aún te faltan los zapatos”…y ocurre la magia, entiendes que para las mujeres el tiempo no fluye de la misma manera que para los hombres, entiendes por qué tus amigas de la escuela no tienen un reloj casio digital con cronometro…y te jodes.

Y te jodes más porque sin que tú lo sepas cada mujer se convierte en un triángulo de las bermudas personal y hay 3 momentos claves, cruciales, vitales en los cuales el tiempo fluye de manera alterada….exclusivamente para una mujer
El fenómeno del otro día:
Estás conversando con tu novia cuando de repente te dice:

- El otro día Pablito preguntó por ti
- En serio, cuando?
- No sé…el otro día
- Pero mujer, ¿Qué día?
- El otro día Carlos (nombre desprotegido) por el amor de Dios que manía tienes con los días
- Es que cielo, a excepción de hoy, todos los demás son otros días, si en la escuela me preguntan ¿Cuándo se descubrió América? Bien puedo decir: “el otro día”
- Pero qué importa que día, ya cumplí con decirte que preguntó, la próxima no te digo nada, que intenso que te portas, ni que yo sea calendario.

El fenómeno del ratito
El hombre (entiendas el ser humano) diseñó la forma de medir el tiempo y estableció a grandes rasgos el año formado por 12 meses, los cuales están formados por 30 días (unos más, unos menos), los días en 24 horas, las horas en 60 minutos, los minutos en 60 segundos, los segundos en 1000 milisegundos. Pero la mujer, practica por antonomasia, fue mucho más lejos y creó “el ratito”…cuantos segundos, minutos u horas tiene “un ratito”?

- Cielo ya vamos que llegaremos tarde
- Ya voy amor, solo dame un ratito
- (20 minutos después) cariño ya ha pasado bastante tiempo, se nos hace tarde
- Caramba, que me des un ratito
- Pero ya es casi media hora, llegaremos tarde
- Ya ya…es solo un ratito, ya solo me faltan los zapatos (y la cartera, maquillaje, peinado, aretes, collar…)
El fenómeno cinco minutos
Muchas veces estamos en la mejor parte de una película, o una parte emocionante de un partido de futbol (para quienes les gusta el futbol), o estamos enfrentándonos al villano de turno en nuestro videojuego favorito…y sucede: llega la novia, y llega con prisas:

- Sigues ahí sentado y eso que te mandé un mensaje diciendo que ya venía
- Sí amor pero es que está chévere este juego y este enemigo es difícil
- Pero quedamos en que apenes llegue saldríamos
- Sí amor, déjame grabar y salimos
- Ok pero tienes 5 minutos –TRADUCCIÓN: en tres minutos me voy contigo o sin ti, en el hipotético caso que me tenga que ir sin ti: LO LAMENTARÁS!…

Así que muchacho, cuando escuches que tu novia te da 5 minutos bien puedes ir desempolvando el viejo reloj casio con cronometro que te dio tu madre, o usar el cronometro del teléfono y así tu novia no te agarrará descuidado.

miércoles, 19 de enero de 2011

infiernillo femenino 1

Para muchos solo hay una manera de caerle bien a una mujer, una única forma, simple, sencilla, tan simple y tan sencilla que muchos la utilizan aun sin saberlo…¿quieren saber cuál es?. Pues halagarla, siempre funciona, y una mujer sin importar su condición social, sus estudios, sus creencias ni su orientación sexual, siempre está abierta para un halago. Claro que hablamos de halagos normales, sencillos, como por ejemplo:

“bonito cabello”, “bonita blusa”, “eres muy buena con los números”…etc.

Pero…que pasa cuando se ha logrado cierta confianza, cierta confidencia y creemos que podemos ser más sinceros, más abiertos y espontáneos…¿es correcto serlo?. NO! Tajante, rotunda y absolutamente NO. La sinceridad es algo que las mujeres esgrimen a cada instante pero que por alguna extraña razón no soportan cuando se les aplica.

Una mujer puede llegar a odiarte si cometes el error de ser sincero y decir las cosas como las piensas sin siquiera darle un elogio o un halago aunque sea camuflado.
¿Que es un halago?...simplemente dar a notar alguna cualidad positiva en la chica y mencionar esa cualidad demostrando cierto grado de admiración, ¿muy sencillo verdad?, pues aquí se complica porque a veces no tenemos nada que halagar…y que toca hacer…pues mentir, pero vamos que son mentiras de un calibre pequeño y hasta podría decirse que son por una buena causa.

Lastimosamente, las mujeres son seres a los que les gusta clasificar, de esta manera ellas tienen clasificados a aquellos chicos a los que intimidan, los que les babean y no dicen nada, los que las elogian y las halagan hasta el cansancio y los idiotas.

Hace unas semanas una chica moderadamente simpática me etiqueta en una foto y asumo que es para que deje algún tipo de comentario, a las 2 horas de haber sido etiquetado, los comentarios de la foto de la mencionada chica parecía la sección de lácteos del megamaxi…¿Qué hacer?, ¿ser parte del montón o decir lo que en verdad uno piensa?...siendo como soy, dije lo que pensaba, que dicho sea de paso tiene una base científica que puede ser probada en cualquier momento, el resultado, una clasificación de que soy idiota.

Así que mis queridos lectores, de ustedes depende, ser parte del montón o ser considerados idiotas…ahora que ser idiota tiene sus beneficios: hay más libertad para decir lo que se piensa todo el tiempo, se puede hacer bastante uso del humor, nuestra idiotez nos da una ligera luz interesante, nos pone por encima de los acartonamientos hipocrito-sociales…y, aunque muchas lo nieguen, un hombre que de una u otra forma de separa del montón de quesos con sus halagos fofos, llama la atención…y al final es solo eso lo que se necesita:… una fracción.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Sexo y cobertura

Tener relaciones sexuales es difícil, siempre. Cuando tienes pareja piensas: “¡Por fin voy a tener sexo cuando yo quiera!”. ¡Mentira! Eso es falso, lo de las relaciones sexuales estables es una leyenda, son como los ovnis muchos los han visto, hasta los han filmado, pero no es probable. Es difícil que se dé que ella tenga ganas y que tú tengas ganas, y que cuando tú tengas ganas, ella sepa que tú tienes ganas y tú sepas que ella tiene ganas...

Yo, por necesidad más que nada, he aprendido a interpretar este tipo de señales.
Por ejemplo: si estás en el sofá y cuando va a acostarse te dice: - Me voy a la cama, no tardes.
Eso quiere decir: “Me voy a acostar sin calzones”.
Pero si ella se acuesta y te dice: - Yo me voy a la cama, cuando vengas haz el favor de no hacer ruido.
Amigo mío... coge una revista y sedúcete a ti mismo.

Hay palabras mágicas que ella suele utilizar para dejar claras sus intenciones. Por ejemplo, la palabra “siesta”. Si ella después de comer te dice: - ¿Nos echamos la siesta?
Está claro: “sí está”.
Hay que estar muy atento a cómo se viste cuando se acuesta. Si se coloca medias y calentador de bolitas te está diciendo que no quiere saber nada de tus bolitas...

Pienso que, con esto del sexo, las personas funcionamos un poco como los celulares: que se supone que sirven para que estemos comunicados siempre, pero a veces tú lanzas un mensaje y ella no está operativa; otras te lo lanza ella a ti, y resulta que tú estás conectando.
Si un día cualquiera, como por ejemplo el martes, tu chica sin venir a cuento te pregunta por Zidane:
- Oye, ¿y al final que pasó con Zidane?
Está claro... ¡¡¡Quiere... que le introduzcas el PIN!!!

Hay otras señales más sutiles. Hay que estar muy atento a cómo te llama cuando llegas. Si entras por la puerta y escuchas tu nombre tres octavas más agudas de lo normal (En vez de oír: “Hola Dante”, oyes: “¡Hola Danteeeee!”), prepárate. Va a estallar la repetidora de tanta comunicación.
Te va a hacer como la propaganda de duracell: “¡Otro...! ¡Otro...! ¡Otro más...!” Lo malo, cuando te pasa esto, es que tú, al segundo, te quedas sin batería.

Si cuando se está arreglando para salir te dice: “¿Me ayudas a subirme el cierre del vestido?”, en realidad te está diciendo: “Cuándo volvamos... también lo bajarás”. Es decir, ella está a full cobertura. Pero atención, porque el momento de subirle el cierre es muy delicado, si la pellizcas sin querer, se acabó lo que se daba. Se dará la vuelta y te dirá: “¿Qué piensas? ¿Qué estás cerrando una maleta? ¡Serás bestia!”. Y conectará el buzón de voz. Ya puedes llamar, ya...que nunca te contestará.

La postura que ella coge cuando se mete en la cama es otra forma de saber si está operativa o no está operativa, si se mete en la cama y se enrolla como una oruga... no te esfuerces, tiene la SIM desconectada.
Pero si por el contrario, se tira boca abajo y mueve el rabo como el pato Donald al caminar... ¡Atención, tienes una llamada en espera!

En cualquier caso, con celular o sin él, el momento clave sin duda es el sábado. Porque el sábado por la noche tú sabes que toca. Y con esa ilusión te metes en la cama. Pero puede pasar que, de repente, apague la luz y diga:
- Buenas noches.
- ¿Cómo que buenas noches? ¡Pero si es sábado!
Te dan ganas de levantarte por el calendario y decirle: “Mira...Mira... ¡Mañana rojo!”. Julieta (nombre protegido), por favor...
Yo creo que, como hay muchas despistadas por ahí, deberían decirlo en las noticias: “Y terminamos el noticiero recordándoles que hoy es sábado... Mañana rojo”.
Sin embargo en vez de ir por el calendario, lo que hacemos la mayoría de los hombres es poner en marcha la operación gusano: acercarnos a ella reptando por la cama, como sin querer, hasta que nos acoplamos, la abrazamos y empiezas a tontear con la mano, que si le acaricias la cadera, que si ahora la tripita... y empiezas a subir y a subir, a ver si ella reacciona. Y sí que reacciona, sí.
De pronto te coge la mano y te dice:
- ¡Qué bien estamos así! Yo no necesito nada más.
Y te quedas con las ganas, esperando la próxima señal.
Habrá que tener... la antena preparada.

martes, 15 de junio de 2010

Que hacer para conseguir que te dejen...

Cuando empiezas a salir con alguien y te das cuenta de que la cosa ha dejado de tener gracia, lo mejor es terminar cuanto antes, pero, ¿cómo hacerlo? ¿Qué es peor, dejar o que te dejen?

Sobre esto hay muchas opiniones, pero yo pienso que es peor dejar, porque sufres lo mismo y encima quedas como el malo, el vil, el canalla, el que pico y pasó…y aunque sabemos que lo somos no nos gusta admitirlo, mucho menos que algún pendejo (a) nos lo diga, así que usamos lo que años de evolución nos dio: un cerebro desarrollado (obviamente para los que tienen), en fin dejar es malo porque sus amigos dejan de hablarte y te sientes culpable, las amigas se indignan y te ignoran lo cual anula la posibilidad de un acostón en una noche de copas una noche loca. Así es que, llegado el caso, es mejor que tus amigos dejen de hablarle a ella y que ella se sienta culpable, y que los demás piensen que no es buena novia por desconsiderada. El egoísmo bien entendido empieza por uno mismo, en definitiva, es mejor ayudarle a que te deje. Y así, todos contentos... menos ella… (al principio).

Lo primero que hay que hacer es agobiarla. ¿Y qué entienden ellas por agobio? ¡El carácter infantil! Una mujer puede galvanizarse una sonrisa por cada niñería y payasada que hagas pero por dentro los ovarios se le están encogiendo como uvas pasas…paciencia, eventualmente explotará, y ahí tú, rápido, sagaz, sutil pero sin titubear le dices: “ay amor últimamente estás muy cascarrabias, como que ya te estás cansando de mi, si es asi, solo dímelo” listo el primer paso ha sido dado.

Luego viene el juego de los secretos, le escondes el celular, no le dejas ver tu correo, y si lo tienes abierto lo cierras apenas llega, pero lo haces de una forma que lo note, inevitablemente preguntará: “¿Qué escondes?”, y deberás decirle que nada, que es su imaginación, que está viendo fantasmas donde no los hay, como una mujer es mujer la cosa no quedará ahí, no, porque esos cromosomas XX no vienen gratis, vienen en combo con un sexto sentido capaz de “sentirte extraño” y con la curiosidad de Charles Darwin elevada a la décima potencia, eventualmente se calentará, más que por lo que haces, se calentará porque no se puede enterar y te hará un relajo, ante eso tu deberás hacerte la víctima, acusarla de controladora, manipuladora, ella te acusará de cínico, y es muy probable que te deje después de eso.

No soy de la idea de salir con otra chica y paseártele a la chica que quieres que te deje, por varias razones:

Primero: eso evidencia tus intenciones y de todas formas quedaras como el malo.

Segundo: como la tierra es redonda, achatada en los polos, pero redonda, el mundo da vueltas y es muy seguro que se te regrese.

Tercero: es posible que la chica de la que te sirvas se entere y no tendrá una buena impresión tuya, y debido a sus cromosomas XX lo comentará con cuanta chica encuentre, y eso es un punto muy malo para ti.

En su lugar cuando salgas con ella mira a otras chicas, pero despacio, sutilmente, casi casi como que no lo haces, es una mujer así que lo que para un hombre es súper sutil, para ella es algo anunciado como las fiestas de fin de año, lo notan, tu postura será negarlo todo, ella se calentará, para completar el cuadro de destrucción puedes dejarla esperando cuando acuerden encontrarse en algún lado, una mujer odia esperar, si a esa espera le sumas que no te acordaste, o que estabas ocupado con algo más o peor aun con alguna amiga, estás frito, tendrás suerte si te vuelve a hablar dentro de dos reencarnaciones.

Si después de todo esto la chica te sigue aguantando y aun no ha cometido homicidio con una cucharita de té, deberás reconocer que tienes a una chica excepcional como muy pocas sobre la faz de la tierra, así que lo mejor que puedes hacer es dejar de hacer pendejadas (redundancia valida) y comportarte a la altura…si aún así la relación no va para más, solo reúnete, conversa con ella, le dices que conoces a alguien que escribe en un blog, que es medio gracioso y le das mi mail.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Las bodas


Estoy un poco fastidiado, acabo de recibir una invitación de boda, ya me dirán: si no es para estar jodido. ¡Será posible! ¡Es que se te queda la misma cara que cuando te llega una multa! ¡A soltar billetes!

Porque hay que ver como se gasta (malgasta) en las bodas. Sobre todo las mujeres, que no solo se disfrazan de paquete de caramelos, algunas hasta se ponen cosas en la cabeza, que las ves y dices: "¿Mamá? ¿Eres tú o el soldado Ryan?".

Lo más raro es ese bolsito diminuto que llevan todas, "¡una almeja metálica!". ¿Que llevan ahí, una toalla femenina extraplana? Sin alas, claro, porque asomarían. Si es que es muy fuerte eso de las bodas.

Una de las cosas que más odio de las bodas son las esperas: ¡te tiras más de una hora en la puerta de la iglesia con las manos sudando llenas de arroz, que cuando salen los novios, lo que les tiras es cocolón...! Ahora, que los peores son los niños, que tiran el arroz a la cara, con una mala voluntad: "En el ojo" Y el novio, ahí, aguantando.

Odio las bodas, en la última no conocía ni a la que se casaba y cuando fui a darle el beso de rigor, me tuve que presentar:

- Soy Carlos, el hijo de la tía Martha, la que no se habla con el tio Alejandro, hijo del abuelo Arturo.

- Ah, encantada, gracias por venir.

Si es que da igual, la novia no se entera, va como drogada, le podría haber dicho:

- ¿Me prestas 3000 dólares para la entrada de un carro?

- Ah, encantada, gracias por venir.

O:

- Soy un violador recién salido de la peni, vengo a enseñarte el pito.

Ella hubiera dicho igualmente:

- Encantada, gracias por venir.

Lo que más odio de las bodas en el momento del traslado al banquete. Tu madre te coloca a tus tías, pero como el carro que te dan es de dos puertas, las tienes que meter a empujones. El vestido se les sube a las caderas y van todo el camino enseñando la faja y el mondongo.

Pero a ellas todo les hace gracia:

- Nene, sube la ventanilla, uuuhh, ji, ji, ji, que me despeino, y sigue, sigue al tio Luis, que se sabe el camino, uuhhh, ji, ji, ji ¡y ahí va la fila de doce carros, tocando la bocina! Y como el primero se pase un semáforo... ¡emergencia, emergencia! Todo el mundo sacando el celular:

- Atención, hemos girado a la izquierda, ves al tío Luis, egggg. Nosotros estamos dando vueltas por la rotonda, eggggg, cogiendo inercia, egggg, me copias, me copias... Pato rojo a pato azul, hemos perdido al tío Luis, tío Luis contesta, cambio, eggggg.

Da igual, es un desastre. Cuando llegas, el tío Luis lleva dos horas sentado y encima te dice:

- ¿Dónde chucha te has metido, carajo?

Lo único que está bien organizado en las bodas es el reparto de los idiotas: ponen uno en cada mesa. Pero el resto es un descontrol: están repartiendo el pastel y a tu mesa aun no han llevado la entrada. Yo siempre me he preguntado porque cortan el pastel con ese tipo de cuchillo, ¿que sentido tiene? Como no sea por tener un arma a mano para cuando entren los familiares llorones...

¿Y qué me dicen del vídeo? Se acerca el de la cámara y todo el mundo se cree que está en la cámara escondida, ole quiere mandar un saludo a Tinnelli: el idiota se pone una servilleta en la cabeza, el tío Luis canta la misma canción de borracho de siempre y una de las tías llora:

- Hijos míos, quiéranse mucho y respétense siempre...

¡Hombre, por favor! ¿Esto es lo que pasa el día más feliz de tu vida?

Porque después llegan las mujeres con encendedores envueltas en un trozo de tul y paquetes de cigarrillos gritando:

- Fúmate uno, que estamos de boda.

Y de pronto te encuentras a tu vieja echando humo por la nariz como si fuera una tetera.

A nosotros, en cuanto nos descuidamos, nos colocan un puro, a la tercera calada, empiezo a ponerme blanco y lo tiro.

Pero allí están los vigilantes de puros, tan atentos ellos:

- ¿Ya te has fumado el puro? ¡Dale otro al muchacho y una copa de coñac, para que se haga un hombre!

Un hombre, un hombre…que chucha creen que soy... ¡hombre, no me jodas!

¡Y el baile! Eso es lo más fuerte. Lo peor es cuando el tío de la novia la saca a bailar un vals. El tío va todo resudado con la camisa pegada al cuerpo, le planta la manaza en la espalda, le sube el vestido medio metro y canturrea mordiendo el puro.

Lo que menos entiendo es por qué los novios pasan de mesa en mesa preguntando:

- ¿Qué tal? ¿Han comido bien?

A ti te dan ganas de decirles:

- Pues no, la comida era una mierda, y no he dejado de soltar dinero entre la corbata, el recuerdo y la serenata... ¡Y encima me han puesto al lado del mas pendejo de toda la fiesta!

Pero no, les dices que todo ha estado perfecto. Y así, con una mentira, los novios comienzan su vida de casados. Claro que no será la única... En fin, ¡que vivan los novios, pero a mí que no me inviten a mas bodas!.

martes, 21 de julio de 2009

Esos seres extraños que nos vuelven locos...literalmente

Durante esta semana de ausencia involuntaria debido a problemas técnicos, me he visto obligado a dejar mi geek world y visitar un poco aquello que ustedes llaman realidad y he podido pasar "tiempo de calidad" con algunas personas del sexo opuesto, y luego de largas y en ocasiones inutiles conversaciones, después de sacrificar mi tiempo y mi higado he recopilado unas pocas frases que rigen su vida y porque no también la nuestra:

1.- OK!!!!. Esta es la palabra que las mujeres utilizan para finalizar una discusión, cuando han decidido que ellas tienen la razón y ahora debes callarte.

2.- CINCO MINUTOS. Si se está arreglando, significa MEDIA HORA. Si tú estás mirando el partido, y ella te dijo “cinco minutos”, entonces significa que te ha concedido sólo cinco minutos.

3.- NADA. Es la calma antes de la tormenta. Significa ALGO. Y deberías estar totalmente alerta esperando casi siempre lo peor. Discusiones que empiezan con “nada”, normalmente acaban con OK (Ver punto 1).

4.- NO HAY PROBLEMA. También puede ser “adelante, hazlo” o “no me molesta. Es un reto, y para nada significa que te está dando permiso. Ni se te ocurra hacerlo!.

5.- GRAN SUSPIRO. En realidad, es una palabra pero habitualmente los hombres no la entienden. Un suspiro alto y claro significa que ella piensa que eres idiota y que no sabe de dónde más sacar paciencia, para no mandarte a la “remierdita”. Además se pregunta por qué está perdiendo el tiempo contigo discutiendo sobre NADA. (Ver punto 3 para entender el significado de NADA).

6.- MUY BIEN!!. Esta es una de las frases más peligrosas que una mujer puede decir a un hombre. MUY BIEN significa que ella meditará maligna y cuidadosamente antes de decidir cómo y cuándo pagaras por tu grave equivocación.

7.- GRACIAS!. Si una mujer te agradece algo. No preguntes. No dudes. Solo di DE NADA.

8.- DA IGUAL. Se puede reemplazar por “como quieras”. Es la forma femenina de mandarte a la “conchita” y que de una u otra forma, más temprano que tarde buscará alguna forma de venganza.

9.- TRANQUILO, NO TE PREOCUPES, DÉJALO ASÍ. Otra frase muy peligrosa, que normalmente se oye cuando la mujer le ha pedido al hombre que haga algo en especial, pero como él no lo hace, finalmente ella termina haciéndolo. Esto más tarde empujará al hombre a preguntar ¿QUE PASA?. Para saber la respuesta de la mujer, ver punto 3.

10.- AAAAHHH!. Cuando la mujer le pregunta algo y el hombre da una explicación tonta o no creíble. Ella solo dice Aaaahhh… pero sabe que la respuesta no la convenció y ten por seguro que seguirá indagando por sus misteriosas vías.

viernes, 10 de julio de 2009

Diferencias entre Hombres y Mujeres.

Relaciones
Un hombre nunca llama a una relación una relación. Siempre se refiere a ella como “la vez que Linda y yo nos lo pasamos tan bien”.
Cuando termina una relación, una mujer llora y abre su corazón a sus amigas. Luego escribe un poema titulado “Todos los hombres son idiotas”. Después seguirá adelante con su vida.
Un hombre tiene más problemas para olvidar, seis meses después de la ruptura, llamará a las 3 de la mañana un domingo y dirá sólo quiero que sepas que arruinaste mi vida y que nunca te lo perdonaré, y además te odio, pero me gustaría que supieras que creo que todavía podemos volver a intentarlo, esto se conoce como la llamada te odio/te quiero del borracho, que el 99% de los hombres han hecho alguna vez. Hay grupos de terapia especializados que ofrecen tratamiento a los hombres para ayudarles a superar ese trauma, lastimosamente rara vez se obtienen resultados positivos.
Pero son tan marcadas estas diferencias que hasta pueden ser clasificadas:

Sexo
Las mujeres prefieren 30-45 minutos de preparación.
El hombre prefiere 30-45 segundos de preparación…además considera el llevar a la chica de vuelta a su casa como parte de esa preparación.

Madurez
Las mujeres maduran mucho más rápido que los hombres. A los 17 años pueden funcionar como adultos.
La mayor parte de los machos humanos de 17 años siguen cambiando cromos de fútbol y peleándose en el gimnasio, esta es la razón por la que los amores escolares no suelen perdurar.

Sombreros
A las mujeres les sientan bien, los hombres parecen mafiosos.

Escribir a mano
Los hombres escriben rápidamente y sin añadir detalles.
Las mujeres usan papel perfumado, de colores y llenan las cartas de chorradas y dibujitos. Es realmente terrible leer una carta de una mujer, aunque te odie pondrá una cara sonriente al final de la nota.

Baños
Un hombre tiene siete objetos en el baño: cepillo de dientes, pasta, crema de afeitar, maquinilla, champú, jabón y una toalla robada de un hotel.
El número medio de objetos que una mujer tiene en el baño es de 437, un hombre es incapaz de identificar la mayor parte de esos objetos.

Revistas
Las revistas de hombres tienen fotografías de mujeres desnudas.
Las revistas de mujeres también, esto es así porque el cuerpo femenino es una obra de arte y el del hombre está lleno de pelos, barrigones y no debería ser enseñado a la luz del día.

Hacer la compra
Una mujer hace una lista de las cosas que necesita, va a la tienda y las compra.
Un hombre espera hasta que en la nevera le queden medio limón y algo verde sin identificar, entonces va al supermercado compra todo lo que le parece bonito de aspecto cuando llega a la caja se da cuenta de que va a dejar tiesa su tarjeta de crédito y jura corregirse la próxima vez, por supuesto que no lo hace.

Salir
Cuando un hombre dice que está listo, significa que está listo.
Cuando una mujer dice que está lista significa que estará lista tan pronto como encuentre el otro arete, termine de maquillarse, se ponga los zapatos y encuentre su cartera...

Zapatos
Cuando va a trabajar, una mujer lo hace con zapatos de deporte y se lleva los zapatos de tacón en una funda de plástico o un bolso cuando llega se los cambia cinco minutos después se queda descalza porque nadie le ve los pies debajo del escritorio y además le hacen daño.
Un hombre usa el mismo par de zapatos todo el día.

Calentadores
Los calentadores son sexy en una mujer, incluso lavando los platos o paseando el perro, puede llevar calentadores los puede usar todo el tiempo que quiera.
Un hombre sólo puede usar calentadores si se presenta como bailarín principal a un musical.

Gatos
A las mujeres les gustan los gatos.
Los hombres dicen que les gustan los gatos, pero cuando las mujeres no miran les dan una patada.

Espejos
Los hombres son coquetos, se miran en un espejo.
Las mujeres son ridículas se miran en cualquier superficie reflectante –espejos, cucharas, escaparates, tostadores, la calva del marido...etc

Garajes
Las mujeres usan los garajes para aparcar sus coches.
Los hombres usan los garajes para muchas cosas cuelgan pósters en las paredes, ven la TV en los garajes y los llenan de herramientas para construir cosas inútiles de madera.

Películas
Para las mujeres su escena favorita es cuando Clark Gable besa a Vivien Leigh por primera vez en Lo que el viento se llevó.
Para los hombres es cuando se le ve la entre pierna a Sharon Stone en Instinto básico.

Joyas
Las mujeres están muy guapas cuando usan joyas.
Un hombre puede llevar un anillo un reloj y basta, Todo lo que lleve de más le hace parecer un auténtico chulo.

Menopausia
Cuando una mujer llega a la menopausia atraviesa una serie de complicados cambios emocionales, psicológicos y biológicos la naturaleza y la importancia de esos cambios varían individualmente.
La menopausia en los hombres (andropausia) les lleva a una reacción uniforme, se compran gafas de sol de aviador, gorritas de béisbol, guantes de conducir de cuero y se pasean por las tiendas de coches buscando un deportivo de importación.

El teléfono
El hombre usa el teléfono como una herramienta de comunicación y ubicación, lo usa para mandar escuetos mensajes a otras personas y llama solo si es estrictamente necesario.
Una mujer puede pasarse dos semanas de vacaciones con una amiga y cuando regresa a su casa la llama para hablar con ella durante tres horas.

Golpes bajos
Un hombre y una mujer están viendo boxeo en la TV, uno de los boxeadores es derribado por un golpe bajo.
La mujer dice eso debe doler...
El hombre se dobla y siente el dolor de verdad.

Direcciones
Si una mujer al volante se pierde, se detiene en una gasolinera y pregunta.
El hombre considera el preguntar como un signo de debilidad nunca se para conducirá en círculo durante horas mientras dice cosas como “acabo de descubrir un atajo para llegar antes” o “ya estamos cerca, por aquí pasamos la otra vez”…gracias Dios por el GPS

Admitir errores
Las mujeres, a veces reconocen sus errores.
El último hombre que admitió un error fue el general Custer antes de ser masacrado por los indios en la batalla de Little Big Horn.

El hogar
¡Ah, los hijos! Una mujer lo sabe todo sobre sus hijos: cuando tienen la consulta con el dentista, conoce a sus amigos, sus amores, sus comidas favoritas, sus miedos, sus esperanzas, sus sueños...
Un hombre algunas veces se da cuenta de que hay gente bajita que vive en su misma casa.

Vestirse elegante
Una mujer se viste elegante para ir de tiendas, regar las plantas, sacar la basura, contestar al teléfono, ir al gabinete, leer un libro...
Un hombre se viste elegante sólo en dos ocasiones: bodas y funerales…que al cabo es lo mismo.

Desnudos en el cine
Todas las actrices de la historia han tenido que aparecer desnudas en alguna ocasión por exigencias del guión la razón es que las películas las producen los hombres.
No hay muchos actores que salgan desnudos en las películas

Cámaras
Los hombres se toman la fotografía muy en serio, se gastan más de 1000 dólares en material, montan un laboratorio de revelado en el baño y toman clases en una academia.
Las mujeres compran cámaras malas y hacen mejores fotos.

Vestuarios
En los vestuarios los hombres hablan de tres cosas: dinero, fútbol y mujeres. Exageran sobre el dinero, no saben de fútbol ni la mitad de lo que creen y se inventan historias sobre las mujeres.
Las mujeres sólo hablan de una cosa en los vestuarios: sexo. Pero no en términos abstractos: son gráficas, técnicas y nunca mienten.

Lavandería
Las mujeres hacen el lavado cada 2 o 3 días.
Un hombre usa toda la ropa que tiene..., incluso los pantalones de tela formales y la ropa de deporte que guarda de cuando jugaba al fútbol, cuando se queda sin ropa le da la vuelta a una camiseta para que no se noten las manchas y se lleva la montaña de ropa a una lavandería. Además espera encontrarse allí a una mujer y ligar con ella.

Bodas
Cuando se acuerdan de una boda, las mujeres hablan de la ceremonia.
Los hombres hablan de la despedida de soltero o la borrachera del banquete.

Fans e hinchas
Las fans son guapas, simpáticas y muy sexys.
Los hinchas asesinan y dan miedo.

Juguetes
A las niñas les gusta jugar, cuando cumplen los 11 o 12 años pierden interés.
Los hombres nunca se liberan de su obsesión por los juguetes, según se hacen mayores los compran más caros e inútiles.
Ejemplos de juguetes para hombres son: TV en miniatura, teléfonos de coche, electrodomésticos complicados y estúpidos, ecualizadores de audio, robots que sirven cócteles, videojuegos y en resumidas cuentas, cualquier cosa que pite, tenga luces y necesite como mínimo seis pilas alcalinas.

Plantas
Una mujer le pide a un hombre que le riegue las plantas mientras está de vacaciones, el hombre las riega, la mujer llega cinco días después para encontrarse el apartamento repleto de plantas muertas nadie ha conseguido dar una explicación a este misterio.

Bigotes
Algunos hombres pueden verse bien con bigote.
No hay ninguna mujer que esté guapa con bigotes.

Apodos
Con la excepción de las mujeres que van al gimnasio, que se llaman con apodos, las mujeres no suelen usarlos entre ellas si Martha, Carmen y Laura quedan para comer, se llamarán la una a la otra Marta, Carmen y Laura.
Si Darío, Carlos y Jackson quedan para ir a joder por ahí. Se llamarán entre ellos Diario, Charlie, Negro...nunca por su verdadero nombre.

lunes, 6 de julio de 2009

An inconvenient truth


Muchas veces nos queremos portar bien, y nos esforzamos y al final nada sale como queremos, ya lo dice un viejo dicho: “perro viejo no aprende trucos nuevos”

De qué sirve pretender una relación formal si las informales son las que más llaman la atención, las que al final del día revivimos en nuestra mente y nos ayudan a dormir mejor o no nos dejan dormir de la emoción, la aventura del descubrimiento, los trucos de la conquista, la emoción de la atracción y del “feeling” entre dos personas, las miradas y aquel primer beso imborrable que es tan mágico que solo puede darse con los ojos, son cosas que se sienten bien y para algunos se sienten tan bien que no quieren dejar de sentirlo, ya lo dijo Arjona “esos besos que por ser furtivos son como agua en el desierto”

Y esto no es un asunto de género, lo mismo le pasa a mujeres y a hombres, ahora que los hombres son (o somos) un poquito más sin-vergüenzas y las mujeres haciendo gran uso de secretismo y silencio no les ganan ni los illuminati, los hombres pueden llegar a sacar pecho por cuantas relaciones han tenido, sin embargo para una mujer hacerlo representa una disminución en sus posibilidades de encontrar un buen partido…o lo que es peor ser catalogadas de putas, ahora, siendo hombre es mejor cuando no se dice nada, teniendo en mente que “un caballero no tiene memoria”, pero, una verdadera dama sabe reconocer la experiencia en el caballero, al final todo se reduce a un juego de ajedrez, un juego de estrategia en el que, como en todos los juegos de estrategia prima el uso del cerebro, de ahí que muy pocos lo practiquen y la mayoría prefiera el combo: relación-formal + esposa-hornea-galletas + jardín + perro

Pero la conquista es un deporte que muchas personas practican, incluso algunas lo hacen sin saber o en sentido subconsciente, muchos podrán darse de puritanos (as) y jurar que hacen solo lo que la sociedad considera correcto, “solo cosas buenas”, pero debemos obedecer a nuestra naturaleza, claro está que muchos (as) tendrán en su naturaleza nacer, crecer, medio estudiar, cazarse (no está mal escrito, así lo escribo, no hay diferencia), multiplicarse y morirse…para ellos no está mal, pero bueno el asunto es que no hay bueno ni malo, simplemente está lo natural y lo antinatural, pero dado las ganas que tiene el mundo de buscar algo malo, podríamos decir que lo malo es todo lo que no responde a su naturaleza, un tigre que asesina no es malo, simplemente porque responde a su naturaleza.

Llega un punto en donde a pesar de esforzarnos en seguir el camino monótono y aburrido del “bien”, reconocemos que no somos buenos, o quizá por ser tan buenos reconocemos que somos “malos”, y toca seguir hacia el lado oscuro (lámpara, que dramático) aceptando nuestra naturaleza, o quizá nuestra naturaleza nos indica que debemos hacer…el proceso muchas veces es un poco largo pero al final abrazamos nuestro lado oscuro y vemos como nuestro niño interior nos ofrece una amplia e incompleta sonrisa.

Hoy ando con el vaso medio vacío, pero ha sido una semana de revelaciones y de darse en la cabeza con la mano al darme cuenta que todo estaba frente a mí, como dijo un amigo: “un demonio puede pegarle plumas a sus alas y lucir como un ángel, pero al momento del vuelo estas solo estorbarán”

Un saludo para aquellos que abrazan a su niño (o niña) interior con la determinación de haber aceptado su naturaleza, cualquiera que esta sea. Lástima por los que no la conocen aun.

Y no, no espero que todos los que lean esto lo entiendan, solo entenderán aquellos para quienes va dirigido. A los demás gracias por leer XD


jueves, 2 de julio de 2009

las novias y los deportes...


Aclaremos conceptos: una cosa es estar enamorado y otra cosa es ir a practicar algún deporte con tu novia.

¿Saben por qué hay tan pocas competiciones mixtas? No es por las diferencias físicas. ¡No señor! ¡Es porque las mujeres tienen sus propias reglas!

Tú llegas a la pista de tenis, te colocas, ella saca una vez, falla, vuelve a sacar, vuelve a fallar y entonces dice:
- No vale, no vale, saco otra vez. Ésta no valía porque la raqueta no ha tocado la pelota.

Conozco una chica que siempre tiene alguna excusa: "¡No estaba preparada!" o "Es que esta raqueta me va grande", y la que más me alucina: "Es que si me miras, me desconcentras" Que si la miro la desconcentro. ¡Pues que juegue con José Feliciano.!

El caso es que cuando por fin consigo conseguir la pelota (por supuesto, yendo a buscarla, porque es imposible que la pelota pase a mi campo) saco, se la tiro con dulzura, como un globito. Y entonces ella va y me grita:
- ¡ooooyeeeee, tíramela normal...!
Entonces hago un saque normal y:
- ¡caraaaaajo.! ¡Qué bestia! ¡Tiras a matar...! ¡Parece que te fastidia jugar conmigo!
Y luego hay una cosa que no falla: en el momento en que la pelota se ha ido fuera de la cancha, y tiene que ir ella, es el momento en que dice:
- Ya no quiero jugar más.
- ¿Pero ya te quieres ir? Si he pagado dos horas de pista.
- Vale, pueeees. Tú pelotea, que yo te miro.
¡Y se sienta en una esquina a hablar por el móvil!
- Pues nada, aquí jugando al tenis con éste.

Pero con el deporte que realmente hago ejercicio es con el ping-pong..
Porque jugar al ping-pong con una chica es algo así: tú sacas: ¡pin!¡tac.
tac, tac, tac, tac! ¡pin! ¡tac, tac, tac, tac.! Y ¡pin! Y ella:
- ¡chuzo, es que la mesa es muy pequeña! ¿por qué no jugamos al squash, que la pelota no se escapa?

Ahora, lo que peor llevo es lo del futbolín. Vamos a ver: ¿por qué a las chicas les gusta tanto darle vueltas al mango? Tú ahí, con tus toques de muñeca, cubriendo el hueco y llega ella y se pone a hacer el molinillo… Y claro, la jodida mete gol! Y encima empieza a gritar como una histérica por todo el bar:
- ¡Soy Messi! ¡Soy Messi!

Y tu:
- ¡Pero si no vale...!
¡Cualquier tipo sabe que eso no vale!

Ahora, lo que de verdad me hace echarme a temblar es cuando después de una parrillada con los amigos, los chicos decimos que vamos a jugar un partido de basket y ellas dicen:

- ¡Nos apuntamos, nos apuntamos! ¡Esperen un momento que Mari Mar (nombre protegido) está haciendo pis!

Y es que cuando juegas al basket con ellas, se pueden oír frases tan inauditas como:
- ¡A mí no me pases!

Y después de todas estas cosas, uno se plantea: ¿por qué insistimos los hombres en hacer deporte con ellas? Pues para impresionarlas…es algo inconsciente…automático

Como cuando le dices:
- Mira, mira. ¡Voy a aguantar la respiración debajo del agua! ¡Cronométrame!
Y cuando sales morado:
- ¡Aaaaaaaaahhhh! ¿Cuánto he hecho?
Y ella levanta la cabeza del libro y dice:
- ¿Eh?
- ¡Pero bueno! ¡Creo que había batido mi record!
- ¡Ay.! Pues, dale, cielo, métete otra vez a ver si aguantas hasta que acabe el capítulo.

Pero tú no te rindes. Tú estás enamorado y sólo quieres demostrarle que, aunque no lo parezca, llevas dentro un campeón; van los dos en el kayak y, de repente, te lanzas al mar:
- ¿A que te gano, yo nadando y tú en la barca?

Casi me muero de lo deprisa que le daba ella. Chaca, chaca, chaca. Nunca vi tanta crueldad en una persona. Ella me veía ahogarme y pedaleaba más... y yo la veía alejarse, cada vez más pequeñita, gritando:
- ¡Soy Messi! ¡Soy Messi…!

Ahora, es peor cuando es ella la que elige el deporte. Un día viene y te dice:
- Cariño, ya sé cuál es el mejor ejercicio que podemos hacer en pareja. Mueves todos los músculos, sudas y, además, disfrutas…chuta cantan los ángeles y escuchas a Bach en el fondo y recuerdas a tu amigo con su “se han alineado los planetas” y te regresa a la realidad con:
- ¡los bailes de salón!

Así que nos apuntamos a un curso de bailes de salón, que, por cierto, las chicas, ¿para qué van? ¡Si ya saben! Porque tú ves que tu novia llega, y el primer día se pone a bailar de puta madre y de una forma sexy que tú nunca habías visto, claro tú también bailas de una forma que ella tampoco había visto nunca, parece que te hayan llenado los bóxers de cemento Pórtland.

Y de repente ella te agarra por detrás:

- Venga, mueve la cintura, hijo, eres más soso que Alvarito.
Te suelta y se pone a bailar cada vez más lejos, y más lejos. Y tu detrás:
- Cariño…bailar de lejos no es bailar.

Y tu, disimulando, intentando arrimarte a alguna pareja para que no se supiera quién es el que sobraba de los tres, pero todos huyen, y pasito a pasito consigues esconderte detrás de una columna, y de pronto notas que alguien viene por detrás y te agarra de la cintura, te das la vuelta y te encuentras a Oswaldo, el profesor, un cubano de dos metros que te dice:

- ¡Mueve tu cu-cu.!
- ¿Mi qué?
- ¡Mueve tu cu-cu!

Y claro, tienes al tipo tan pegado que piensas: "Pues claro que muevo el cu-cu, que si no, este man me hace diana."

Al final cabreado le agarras a tu novia y le dices:
- Mira, vámonos a jugar al ping-pong, que si tengo que mover el cu-cu, prefiero moverlo recogiendo las pelotas.


lunes, 27 de abril de 2009

Ella te quiere como amigo

Nada hay que hacer…cuando uno se encuentra con un amigo que no veía hace años recuerda buenas épocas, pero lo mejor es compartir sus penas, hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una chica es: “Tenemos que hablar...”
Pero no, la peor frase que te pueden decir es: “Yo también te quiero... pero sólo como amigo”
Eso significa que para ella tú eres el más simpático del mundo, el que mejor la escucha, el más chevere... pero que no va a salir contigo en la vida. Va a salir con un impresentable que sólo quiere acostarse con ella. Eso sí, cuando el otro le haga una putada, te llamará a ti para pedirte consejo.

Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: “Señor Motos, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor curriculum tiene, el más preparado... pero no le vamos a contratar. Vamos a coger a un incompetente. Eso sí, cuando la cague, ¿le podríamos llamar a usted para que nos saque del lío?”

Me preguntó, ¿qué ha hecho mal?.. Han ido al cine, se han reído, han pasado horas tomando café... ¿A partir de qué café se hicieron amigos?, ¿del quinto? ¿del sexto? eso se avisa. Uno menos, y ¡ahora se estaría acostando con ella!

Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un Tampax:
Puedes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar... lo único que no puedes hacer con él es irse a la cama (para algún (a) listillo (a) me refiero ir a la cama y no precisamente a dormir). Es que si lo piensas... si para una chica considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿Qué hará con sus enemigos?, a mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por qué no podemos “irnos a la cama como amigos”.

Yo creo que la amistad entre hombre y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría. Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere sólo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no, para ti significa que si una noche están en la playa, ella se emborracha, hay luna llena, se han alineado los planetas, cáncer está en ascendente con Júpiter y un meteorito amenaza la Tierra... ¡A lo mejor consigues acostarte con ella!

Por eso tragas, porque nunca pierdes la esperanza. ¿Que se empata con Óscar?, pues ya romperá... cuando lo hace, tú atacas con la técnica de “consolador”: “No llores, el Oscar ese es un pendejo. Tú te mereces algo mejor, un tipo que te comprenda, un tipo que sepa estar ahí cuando lo necesitas... que sea bajito, que sea pelo negro, que no sea muy guapo, que se llame
Damián (nombre protegido)... como yo”.

Al menos, siendo amigo puedes meter cizaña para eliminar competencia. Es la técnica del “gusano miserable”. Cuando ella te dice:
-“Ay, que chévere es Antonio (nombre protegido), ¿verdad?”
-“¿Antonio? Es muy chévere, sí... un poco bizco”.
-“No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna”.
-“Sí, en eso tienes razón, me fijé el otro día, cuando miraba a María”.
-“No la miraba a ella, me miraba a mí”.
-“¿Ves como es bizco?”.

El colmo es que las chicas consideran que tienen una relación “superespecial”(si asi de corrido y sin espacios) con un tipo cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada (PENDEJOS). Pero bueno, ¿lo “superespecial” no sería que sí pasara algo? Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger, como haces siempre, y cuando acabas, ella dice:
“uy, es muy tarde, ¿por qué no te quedas a dormir?”
“¿Y donde duermo?”
“Pues en mi cama.”
A ti te tiemblan las piernas: '¡Ésta es mi noche, se han alineado los planetas!'.

Al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como son amigos, con toda la confianza, se queda en camiseta y un short casi microscópico, que debes hacer a un lado para poder verlo…, y tú, visto lo visto piensas: 'Me voy a tener que quedar en bóxer (y escuchas ángeles que cantan)... con la alineación de planetas que llevo encima'.
Así es que te metes en la cama de un brinco y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el rabo y te dice: “Hasta mañana”.
¡Y se duerme! Pero bueno, ¿cómo se ha podido dormir tan pronto? ¿Pero esta chica no reza ni nada?.

¡Estas acostado con la chica que te gusta!. Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada. Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: eres el tipo más caliente del mundo y estás más inmóvil que el David de Miguel Ángel ¡Y qué larga se te hace… la noche!.. Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:
“¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo? ¿Y si es la teta la que me toca a mí?”.
Pero después de muchas horas ya sólo te haces una pregunta:
“¿Seré realmente tan pendejo?”

No puedes creer que estés en la misma cama y no vaya a pasar nada.
Confías en que en cualquier momento se dé la vuelta y te diga: “Ven tonto, que ya has sufrido bastante, ¡hazme tuya!”.
Pero no. A las chicas nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres...
Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en el mismo sitio. Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar. Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:
“¡Ay, es Antonio!”
“¿Antonio? ¿Pero no le habías dejado?”
“Ya te contaré, que ahora tengo prisa. Se me olvidó decirte que iba a traer su perro, porque como nos vamos a Salinas, yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie”.

Y para colmo cuando entra Antonio te dice:
'¿Eres tú su amigo?.. Tienes mala cara, ¿has dormido bien?'

Así que al final te quedas con el perro, que ése sí que es el mejor amigo del hombre.

lunes, 20 de abril de 2009

De compras

Un hombre y una mujer pueden ir juntos a muchos sitios. Pueden ir juntos al cine. Pueden ir juntos a la playa. Pueden ir juntos al Sáhara o a una pelea de gallos. Hasta pueden irse juntos a la cama. Pero donde jamás, jamás, jamás deben ir juntos es... de compras. No. En eso somos incompatibles.

Los hombres porque no aguantamos. Ellas, porque dicen que las estresamos. ¡Qué la estresamos!

De entrada, te engaña:
-Cariño, no vamos a tardar anda...
Y te tiras seis horas de compras.
Luego, te asusta: vas con ella por el pasillo del centro comercial y de repente...¡Abducción! ¿Dónde está? Miras a un lado y a otro...¡Ha desaparecido! Cuando la encuentras está como Spiderman, pegada
Al vidrio de un almacén:
-Pero mira qué suéter...

Los hombres somos diferentes. Nos interesan las cosas prácticas, útiles, realmente indispensables. Yo que sé: parrilladas, un reloj guapo, un teléfono con gps y a prueba de agua, otro reloj para la ropa que no es azul, una podadora de césped… Sí, no tengo jardín, ¿y qué?
¡Es tan bonito! Me lo llevaría a casa para pasarlo por el suelo de madera:
"Ueeeeeeeeggg...Ueeeeeeegggg".

Pero ellas no nos entienden:
- ¿Qué miras? Te paras en unos sitios... Y no nos entienden porque las mujeres van de compras, y los hombres vamos a comprar. Y no es lo mismo.

Comprar es:
"Deme dos camisetas blancas talla S".
E ir de compras es:
"sólo tengo siete horas para las trescientas treinta y nueve tiendas de este centro comercial y tengo que verlas todas, aunque no voy a alcanzar los otros dos centros comerciales, chuta me tocará volver a salir mañana"
¡Y luego somos nosotros los que las estresamos!

Una mujer puede estar toda una tarde de compras sabiendo de antemano que no va a comprar nada. Entra en la boutique y dice:
-Quiero probarme ese vestido, ése y ése.
Y va de camino al probador lanzando mensajitos:
-Lo veo un poco pequeño de arriba, y éste me va a hacer bolsas...
La vendedora se percata de que va de turista y que no le va a comprar nada, y pone cara de odio.
Pero a ella le da igual, y se prueba media tienda. A la hora y media, sale dejándoles todo como si hubiesen entrado los bomberos, y nada más pisar la calle comenta:
-Nunca compro en este sitio por lo desatentas que son las vendedoras...

Un hombre jamás hace eso. En cuanto te pruebas tres cosas, te sientes culpable; el dependiente también lo sabe, y se aprovecha de ti:
- Sí, sí, la chaqueta me gusta, pero es que creo que le valdría a
Pavarotti.
- ¿Que se la ve grande? No, hombre, grande no, es amplia, pero es su talla... usted es que es ancho de hombros, se nota que hace pesas, ¿eh?
- ¿Quién yo?
- ¿No? ¡Quién lo diría! Cruce así los brazos, ¿no se convence?
¡porque es su talla!
- ¿Y una tallita menos?
- No, sólo me queda esa talla, tengo que recibir, pero le quedaría pequeña... Y con esa chaqueta lo que le queda que ni pintado es cualquiera de estas dos camisas, llévese las dos, y esta corbata que le hace juego con los botones...
Si el dependiente es hábil te puede vender hasta tres chaquetas:
una negra, una azul y una fucsia, por si vas a Miami.
Cuando un hombre va a comprar, lo que quiere es acabar pronto:
- Deme usted unos zapatos.
- ¿Color?
- Negros.
- ¿Número?
- Cuarenta y tres.
Ya está.

Una mujer no. Si encontrara los zapatos en la primera tienda, se le estropearía la tarde. Disfruta buscando:
- Quiero un zapato mixto destalonado, tacón cubano, rojo, pero muy rojo, con reflejos anaranjados...
¡Toma, búscalos!
De compras con una mujer, te conviertes en el hombre objeto.
Concretamente, en perchero: en la puerta del probador, sosteniéndole el bolso y el abrigo, cargado con cuatro conjuntos y dos combinaciones. Ella se asoma y dice:
- Cariño, dile que te de una tallita más, y que si lo tiene en azul.
Pero eso no es lo peor de los probadores. Lo peor es saberte rodeado de mujeres desnudas de las que sólo te separa una cortina minúscula que se mueve continuamente. ¿Dónde miras para no parecer un mirón?
¡A las cortinas no! ¡A la dependienta tampoco! Te haces el aburrido.
¿Que está Ericka Vélez en bolas en la cabina de al lado? ¡Y a mí qué! ¡pues no me importa! A mí lo que me gusta es la lámpara del techo…y no le quitas la vista a la lámpara.

Y después de comprar, ¿quedan satisfechas?
¡No! Se siguen parando en todos los almacenes:
- Mira estos zapatos con tacón bajo, y más baratos, no me tenía que haber comprado los otros, pero como tú me andas apurando...

Una película se acaba, los viajes al Sahara o las peleas de gallos también...pero si quieren ustedes saber lo que es la eternidad, no tienen más que ir de compras con una mujer.
Ahora, que yo no se los recomiendo.

jueves, 2 de abril de 2009

Del compromiso

No tengo nada contra el matrimonio, de hecho, cuando nací mis padres estaban casados y ni me molesté, ni les dije nada. Pero tengo un problema con eso de vivir en pareja: ¡soy alérgico al compromiso!
Porque al fin y al cabo, ¿para qué sirve el compromiso? ¡Para tener derecho a molestarse! Porque mientras son amigos todo va bien, llegas tarde a recoger a una amiga, y no se molesta, no tiene derecho, sólo son amigos.
Pero en cuanto te comprometes, ¡ganas problemas a todas horas!
Llegas tarde a recogerla, llamas al celular:
- ¿Qué quieres?
- Que estoy aquí abajo...
- ¿Has visto que hora es?
- Sí, pero es que...
- ¡Ni es que, ni nada! ¡La próxima vez, si vas a venir tan tarde, mejor ni vengas!
Y tú, a tragar, como estás comprometido...
Lo que pasa es que, claro, tú conoces a una chica, te cae bien, es guapa y/o está buena... y como parece que no lleva malas intenciones, te olvidas y decides salir con ella. Al principio no hay problema, pero de pronto empiezas a notar cierta presión: estás pasando un “rato” intimo ¡sin compromiso!, y, sin venir a cuento, ella te suelta:
- Te quiero…o peor…Te aaaamoooo…
¿Qué ha dicho? ¿Qué me quiere? ¿Qué me ama? ¿Pero yo que le he hecho a esta loca? ¡Son ganas de joder! En ese momento se te baja el alma a los pies… Bueno, el alma y... todo lo demás.
Es que no se puede evitar, pasa con todos, cuando terminan de pasar un “rato” moderadamente agradable, lo único que se desea…es estar solo, que se vaya. Para cualquier tipo el “rato” perfecto sería: "¡Ya!, ¡ya!, ¡yaaaa!...Ya te puedes ir" Pero como sabes que no está bien, te aguantas y ella se queda toda la noche hecha un ovillo, a tu lado. Y tú encima tienes que fingir que estás encantado.
- Qué a gustito que estamos aquí los dos.
- Sííí, muy a gustito (…)
Pero piensas: "¡A gustito me voy a quedar cuando cojas la puerta"! Y al rato:
- ¿me puedo dar una ducha?
- Sííí, dúchate, dúchate... (y te acuerdas de Psicosis)
Esperas que después de la ducha se vaya pero ¡se pone a preparar el desayuno! Entonces empiezan las indirectas:
- ¿Quieres leche en el café?
- No, yo el café siempre lo tomo ¡SOLO!
- ¿Y cómo te gusta?
- ¡LARGO!
- ¡Ay! ¿No tienes Donuts?
- No, pero bájate a la panadería ¡Y QUE TE DEN!
Y antes de irse te dice:
- ¿Me acompañas esta tarde, que voy a castrar al gato?
Es para ahuevarse. ¡Ya está intentando planificarte la vida! Esta tarde a castrar al gato... Y después el fin de semana en Salinas. Y después del invierno hay que hacer un viaje. ¡Hay que pararla!
- Mira, “Alicia” (nombre protegido), yo es que soy anti-castración, así es que, si eso, ya nos vemos por ahí…
Pero el caso es que a media tarde te acuerdas de ella... y del “rato” que pasaron, y dices: "Pobrecita... ¡Voy a llamarla a ver cómo está el gato!"
- “Alicia” No, que como soy anticastración quería saber cómo está el gato... Tranquilízate, mujer, debieron ponerle mucha anestesia... Lo sé porque a mi me operaron de fimosis, que no es lo mismo, pero está cerca... Oye, hablando de fimosis, ¿quedamos esta noche?
Y en cuanto cuelgas, te preguntas: "¿Qué he hecho? ¿Estoy pendejo o qué? ¡He vuelto a quedar con ella! Bueno, tampoco es tan grave, quedamos, pasamos un “rato”, y mañana, ni gato ni nada".
Lo que pasa es que te vas endulzando, te vas endulzando... Y al final pasas el fin de semana en Salinas. Y después de invierno hacen el viaje. Y casi sin darte cuenta, ¡te presenta al gato y a sus padres!
Ahora sí que hay peligro de verdad, sobre todo si es invierno, tengo una teoría sobre esto: es muy importante no conocer al padre de ella en invierno, en invierno da mucho respeto. Cuando entras a su casa te puedes encontrar a su padre viendo televistazo en chaqueta y corbata vociferando: "Estos son todos iguales! ¡Ladrones, que son unos ladrones! ¡Todos a chupar de la teta!
¡Estos sí que llegan a fin de mes...! Ese vehículo oficial lo he pagado yo, ¿a que sí?". ¿Que le vas a decir? ¿que no? Y cuando por fin sale tu chica y te despides, te mira como diciendo: "A ver lo que haces con mi hija", y piensas: "mieeeeerda, como me pase un pelo me hacen lo que al gato!".
Sin embargo, en verano no pasa nada. En verano, si conoces al padre de ella... suele ser en la playa o con ambiente fresco, sentado en una sillita de tijera, leyendo la extra, con la nariz roja y con la espalda pelada: ¿Cómo le vas a tener respeto a un tipo con la espalda pelada? ¿o que lea la extra?.
Pase lo que pase, lo importante es no comprometerse... ¡A pasarlo bien, que la vida son cuatro días! Yo llevo más de dos años saliendo con mi chica... ¡Pero cuando quiera lo dejo, ¿eh?! Ya está viendo vajillas y cortinas. ¡Pero no es nada definitivo, ¿eh?! ¡El gato no se viene!